abril 2016

Cómo definir los objetivos de nuestra inversión

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Planificar nuestra inversión es fundamental

Invertir es una acción que requiere una planificación previa y para ello es esencial determinar los objetivos que queremos cumplir y cómo pretendemos llegar a ellos.

En primer lugar, debemos tener claro que con la definición de objetivos nos referimos a los retos a alcanzar con nuestra inversión, teniendo en cuenta los riesgos que podemos llegar a prever y los posibles retornos.

En toda inversión, encontraremos tres variables que debemos tener en cuenta: el rendimiento que esperamos obtener, el riesgo que comporta y aceptamos y el horizonte temporal en el que se obtendrá la inversión.

También podremos clasificar la inversión en función del objeto de inversión (materia prima, maquinaria, acciones…), del emprendimiento (renovación, expansión, mejora…) o de quién la realiza (pública o privada).

¿Cuáles son los criterios que debemos tener en cuenta?

Debemos preguntarnos si lo que buscamos es estabilidad, y por tanto mantener nuestro capital, o bien rentabilidad, es decir, aumentar nuestra inversión de capital. Según nuestras preferencias elegiremos aquello que mejor nos convenga: inversión en renta fija  bien comprar acciones o buscar fondos de inversión diferentes, entre otras. A mayor riesgo, posiblemente obtengamos mayores beneficios y, al contrario, a menor riesgo, menores ganancias. Es nuestra elección. A la hora de definir nuestros objetivos, por tanto, debemos tener en cuenta ciertos criterios como:

Conservación de capital

Esta suele ser la estrategia propia de los inversores que temen el riesgo puesto que la conservación de capital busca minimizarlo y mantener el poder de compra. El retorno, en este caso, no puede ser inferior a la tasa de inflación. Si lo fuera, se perdería nivel adquisitivo.

Apreciación de capital

Para obtener un aumento de nuestra cartera a la larga, deberemos tener ganancias de capital, cosa que lograremos con estrategias a largo plazo.

Generar una renta

Es posible que también en vez de generar ganancias de capital lo que queremos es que nuestra cartera genere una renta. Así, complementaremos nuestras ganancias con la renta generada por la cartera e incrementaremos nuestros gastos corrientes.

Obtener un retorno total

Parecido a la apreciación de capital, aquí los inversores quieren aumentar su cartera a la larga y, para ello, busca aumentar el valor de su cartera. Además de hacerlo con ganancias de capital, también utilizan la reinversión de su renta actual.

Horizonte temporal

Además de definir qué es aquello que queremos conseguir, también deberemos ponerle un cuándo. Para ello, organizaremos nuestros objetivos en función de si son a corto, medio o largo plazo.

Los objetivos a corto plazo son aquellas metas que queremos alcanzar en un periodo inferior al año. En el caso de las de medio plazo, serán aquellas que pretendamos cumplir en un plazo de entre uno y cinco años. Finalmente, en el caso de los objetivos a largo plazo, serán aquellos que pretendamos alcanzar en un periodo superior a los cinco años.

Construir una política de inversión

Con tal de planificar, gestionar y alcanzar nuestros objetivos, es conveniente realizar una política de inversión que nos permita una mayor organización de nuestras necesidades y una reducción de los posibles riesgos.

Con ella, podremos concretar nuestros objetivos y estar al corriente de los riesgos y costes de nuestra inversión. La relación entre el riesgo y el retorno deseado es fundamental para elaborar nuestra política de inversión.

Nuestra política de inversiones debe dejar claros los objetivos y las necesidades del inversor, debe ser clara y completa para permitir la gestión de la cartera, debe especificar los riesgos de inversión y la necesidad de una organización del proceso de inversión. Por último, debemos respondernos si, con la puesta en práctica de nuestra política de inversión, seremos capaces de cumplir los objetivos establecidos.

El inversor es quien se encarga de la elaboración de la política de inversiones. En este proceso, por tanto, se establecen las directrices, necesidades, metas y objetivos a alcanzar al final del proceso, tanto para nosotros como para los gestores externos. Además, con él, iniciamos nuestro contacto con los mercados financieros y los riesgos de inversión.

Finalmente, queremos hacer hincapié en la importancia de no precipitarse y realizar los cálculos necesarios de la cantidad que destinaremos a la inversión y, con ello, tener en cuenta los posibles riesgos e imprevistos que puedan surgir. La formación y los conocimientos que tengamos sobre el mercado o el asesoramiento profesional que recibamos nos ayudarán a responder nuestras dudas y a determinar nuestros objetivos y realizarlos.