mayo 2015

¿Quiere vender su empresa?

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La mejor manera de vender tu empresa

Hay muchas razones por las que un empresario empieza a pensar “quiero vender mi empresa”. Hay quienes crean un negocio con la idea de venderlo al cabo de unos años para sacar rentabilidad, otros venden porque ha llegado el momento de la jubilación o simplemente porque ya no quieres seguir al frente o pretenden dedicarse a otra cosa. Sea cual sea la razón, llega el momento de vender su empresa y de sacar por ella el máximo beneficio posible.

¿Cuándo puedo vender mi empresa?

Lo primero que debe hacer es valorar cuál es el momento idóneo para vender su negocio. No es lo mismo vender una startup que tiene todo el futuro por delante, un futuro incierto que puede ser visto como algo favorable por determinados inversores, o una empresa consolidada, donde los posibles compradores conocen su trayectoria y sus cuentas. Tampoco es lo mismo vender por motivos personales que vender porque ya no es posible hacer frente a las deudas. En este último caso, lo único que se intentará es recuperar parte de la inversión que se realizó al inicio. El momento más adecuado para vender la empresa es cuando aún está creciendo y tiene buenas perspectivas de futuro.

Análisis empresarial

Una vez que se ha detectado el momento idóneo para la venta y se ha tomado la decisión de vender, comienza un proceso complejo que se inicia con un diagnóstico integral de la empresa que se pretende poner a la venta. Es fundamental que lo revise todo: cuenta de resultados actual e histórica, plantilla, recursos disponibles, clientes, proveedores, deudas, etc. De esta manera podrá sanear todo lo que considere para presentarse a los compradores con sus mejores galas y podrá identificar sus puntos fuertes y débiles.

Valoración de tu empresa

Una vez realizado este proceso de investigación y saneamiento, es precio establecer un precio aproximado que variará en función de las negociaciones. Hay unos factores que harán incrementar su precio y otros que tenderán a disminuirlo. Tener una cartera de clientes diversa, es decir, un solo cliente que no supone más del 10% de las ventas, productos o marcas propias con patente de su propiedad, pocos competidores, diversidad de productos, su empresa se encuentra dentro de un mercado en expansión, no tiene cuestiones legales pendientes, son cuestiones valoradas muy positivamente por cualquier inversor.

Sin embargo, la escasa diferenciación con los productos o servicios de la competencia, personal demasiado importante que si deja la empresa puede comprometer su futuro, competidores demasiado fuertes, un solo producto para vender, inventarios obsoletos y deudas de clientes difíciles de cobrar, determinarán el precio de su compañía a la baja.

Cómo buscar un inversor privado

Puede mejorar muchas de estas cuestiones antes de lanzarse a buscar inversores, pero una buena estrategia es comenzar las negociaciones poniendo sobre la mesa los aspectos negativos que tiene su empresa para luego elogiar las muchas cualidades que presenta. De esta forma, comienza siendo honesto y las negociaciones irán por un camino mucho más cordial y con menos tensión.

En Credibero invertimos en empresas de forma total o parcial siempre con el objetivo de maximizar su valor. Si cree que le podemos ayudar, póngase en contacto con nosotros, le haremos una oferta y usted podrá tomar la decisión que crea conveniente sin ningún compromiso. Somos tu inversor privado.

Consejos para la gestión de un proceso de reestructuración

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Consejos para restructuración empresarial

Planificar las fases del proceso al detalle

Es necesario determinar de qué empleados debe prescindir, por qué, cómo y cuándo, diseñando estrategias de comunicación para afrontar la situación. Para ello debe pensar y transmitir muy bien el mensaje global que van a dar al conjunto de los empleados. El modo en que se transmita la decisión a los empleados de los que va a prescindir influirá directamente en aquellos que se queden. Y si pretende retener su talento es necesario que mantenga su confianza transmitiendo que su forma de actuar es ética y justa.

Tener en cuenta a los empleados y considerar su posible reubicación

Un error frecuente es el despido de empleados que ya no son necesarios en su función actual, pero que poseen las capacidades y habilidades necesarias en otras áreas. Asegúrese de que conoce bien a sus empleados y no desperdicie el talento de la gente con la que ya cuenta.

Apostar por la comunicación interna del proceso

Los pasos que se den en el proceso de reestructuración deben ser comunicados al resto de miembros de la empresa. Los mensajes que se transmitan deben ser claros, transparentes y creíbles. Hay que dejar claro las razones de porqué es imprescindible llevar a cabo la reestructuración de la plantilla. Debe transmitir la idea de que los malos tragos van a dar como resultado una mejora en la salud de la empresa y asegurar su viabilidad futura. Además, debe ser coherente en el proceso, reduciendo costes en otros aspectos para que los empleados no piensen que solos se recorta en recursos humanos.

Preparar y formar a los gerentes para llevar a cabo la operación

Debe atenderse la información a los directivos de todos los niveles de las medidas que se van a tomar, y a la formación de los directivos en la gestión del cambio. Necesitarán herramientas que les ayuden a anticiparse a las críticas por parte de los trabajadores y alinearles con la nueva estrategia.

Gestionar el proceso de forma coherente con la cultura de la empresa

Los que se quedan verán con mejores ojos el proceso de reestructuración si se lleva a cabo de forma coherente con los valores y cultura organizativos. En momentos de crisis, es importante que la organización muestre que su cultura no ha cambiado y que las decisiones que tienen que tomar son consecuencia de un entorno desfavorable que no está relacionado con su filosofía.

Organizar la continuidad

Los empleados van a tener que afrontar un aumento en la carga de trabajo ya que no siempre las reducciones de plantilla van vinculadas a menos trabajo o mejora de los procesos. Se debe establecer una estrategia clara de cómo dar continuidad a las funciones que desarrollaban los que abandonan la empresa y evitar una sobrecarga de trabajo de los que permanecen.

Aprender de los errores

La empresa debe aprender a prevenir. El alto coste humano y financiero de un proceso de reestructuración empresarial es muy duro, tanto para los dueños como para los trabajadores. Superada la situación de crisis, la compañía debe tener una planificación razonable y una contención de costes para no tener que volver a iniciar otro proceso de reestructuración.

Cómo se lleva a cabo un proceso de reestructuración empresarial

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Reestructuración de empresas

Todas las empresas deben pasar por procesos de reestructuración empresarial. Se producen cambios a su alrededor y ellas tienen que adaptarse, las necesidades de los clientes cambias, las nuevas tecnologías son cada vez más importantes, etc. De esta capacidad de adaptación dependerá que tengan éxito o fracasen.

Los procesos de reestructuración empresarial serán menos drásticos cuanto mayor sea su capacidad de anticiparse a los cambios. Es necesario conocer muy bien el sector y las necesidades de los clientes, de este modo es más fácil detectar cambios y adoptar las medidas necesarias de forma escalonada. Al mismo tiempo, se adelantará a la competencia, algo que puede suponer una enorme ventaja.

Las reestructuraciones pueden dividirse en dos grandes grupos: operativas y financieras. Las reestructuraciones operativas tienen el objetivo de adaptar la estructura de costes fijos, externalizar determinadas áreas de actividad, mejorar las instalaciones, formar a su plantilla en los nuevos modos de producción o implementar nuevas tecnologías. Por otro lado, las reestructuraciones financieras pretenden buscar fuentes de financiación, renegociar las condiciones de los préstamos con los bancos e idear otras estrategias de financiación.

Normalmente ambos tipos no van de la mano. Si se ha anticipado a los cambios, solo necesitará acometer la reestructuración operativa. Sin embargo, si también tiene que reestructurar financieramente puede ser que en el terreno operativo no lo ha hecho del todo bien. Toda empresa es un organismo vivo que vive en una determinada sociedad, así que es necesario que vaya adaptándose a los cambios de forma continuada a lo largo del tiempo para que los cambios no sean demasiado traumáticos.

Existen determinado indicativos que le alertan de la necesidad de acometer un proceso de reestructuración:

  • Pérdida de clientes.
  • Cambios en la tendencia de consumo de tu producto o servicio.
  • Nuevos competidores.
  • Cambios tecnológicos.
  • Apertura del mercado a nuevos clientes.
  • Dificultad para obtener financiación.
  • Consecución de peores resultados.

Factores a tener en cuenta en la reestructuración de una empresa

Ante la necesidad sobrevenida de acometer un proceso de reestructuración en una situación de crisis es necesario tener en cuenta los siguientes factores:

  • Es necesario establecer una hoja de ruta que sea viable a corto y largo plazo.
  • Determinar cuáles van a ser los costes.
  • Conseguir un equipo gestor que tenga experiencia en procesos de reestructuración.
  • Aumentar la liquidez de la empresa.
  • Controlar los gastos, abandonar inversiones y líneas de negocio de escasa rentabilidad, así como reducir costes superfluos.
  • Renegociar la deuda y los contratos a la baja.

Los procesos de reestructuración normalmente vienen acompañados de expedientes de regulación de empleo y pérdidas de puestos de trabajo, por lo que suelen ser traumáticos para todas las personas implicadas en la empresa, pero por otro lado, si están bien enfocados y planteados, darán continuidad a la empresa, y por tanto, siempre será mejor salvar a muchos que no perder a todos.